El ensayo es un espacio que se nutre del pensamiento histórico y cultural, en el que también se ha pensado lo político y lo público. Este género es compañero de la historia de América Latina desde la prosa en las cartas de los conquistadores hasta nuestros días, señaló la crítica literaria Liliana Weinberg, quien resultó electa como nueva integrante de la Academia Mexicana de la Lengua.
“Actualmente vivimos una epidemia de simplificación, ya que en el espacio público se tiende a simplificar los problemas, ante esta realidad es necesario que el ensayo recomplejice las situaciones y encuentre un espacio de diálogo”.
En entrevista, Weinberg resaltó que este género esta ligado a pensar lo público, por lo que es importante confiar en la buena fe del ensayista en tiempos en que la palabra puede ser tan creativa y luminosa como traducida a agresión, enojo y descontento. “También vivimos una epidemia de desconfianza en la palabra, cuando ésta está en la base de la convivencia humana y necesitamos creer en la palabra del prójimo”.